Los Nuevos Sistemas
alimentarios de Estados Unidos[1]
Traducido al español por M.Sc.
David Alfaro
El siglo veinte fue el Siglo Americano-como es conocido
comúnmente por los historiadores. Durante el siglo veinte, Los Estados Unidos
remplazó a Gran Bretaña como el poder económico global dominante, y la versión
corporativa del capitalismo de América remplazó al socialismo y al capitalismo
competitivo como el modelo económico dominante en el mundo. Los EE.UU. vinieron
desde atrás para batir a La Unión Soviética en sus viajes a la luna y tomar el
liderazgo en el espacio. Los EE.UU. vinieron desde atrás hasta sobrepasar Japón
en tecnologías de la electrónica y comunicaciones. También, EE.UU. reemplazo a
toda Europa como el único poder militar en el mundo.
El siglo Americano fue el tiempo durante el
cual la economía gano precedentes sobre todo lo demás-incluyendo política,
sociedad, y cultura. América lucho
económicamente, junto con el resto del mundo, durante más de la primera mitad
del siglo. Pero, América construyo la
fundación de su moderna economía industrial durante la Segunda Guerra Mundial,
uso su economía posguerra para ayudar a Europa y Japón en la reconstrucción,
pero luego, no miro atrás. El deseo de
América por el máximo crecimiento económico proporciono el motivo para su
desenfrenada economía “corporativista”, la cual luego llego a ser el modelo
para la mayor parte del mundo. Investigación y desarrollo, respaldado por
crecimiento económico, le permitió a América tomar el liderazgo mundial en el
espacio y la electrónica. Y, el crecimiento económico hizo posible la fuerza
militar más poderosa y dominante montada en la historia de la humanidad.
Pero, a como entramos en un Nuevo siglo, están
creciendo las preguntas referentes a la sostenibilidad del motor económico
americano de crecimiento. Creciente evidencia de la contaminación del aire y el
agua durante los años 60, levanto preguntas relacionadas a los intrínsicos y
negativos impactos ambientales del paradigma industrial de desarrollo
económico. La crisis energética de los
70, levanto preocupaciones sobre la
naturaleza extractiva de la economía de “libre Mercado”, y su inherente
dependencia de fuentes limitadas de recursos no renovables. El retorno a la
“economía de la avaricia” durante loa años 80 levanto las preocupaciones sobre
la creciente brecha entre “los que tienen y los que no tienen”. Y, cuando la “burbuja económica” de los años
90 estallo al final del siglo, mucho mas gente comenzó a preguntarse si el
desarrollo económico de América es sostenible.
Hasta ahora, el ambiente ha sido el foco de
preocupación primario por la sostenibilidad.
El crecimiento económico implacable está agotando los recursos no
renovables y contaminando el ambiente natural. Hoy, hay crecientes preguntas de
sostenibilidad social y cultural. Nuestra implacable búsqueda de prosperidad
económica esta separando la gente entre las familias, comunidades, y en la sociedad
como un todo y esta destruyendo el tejido social de nuestro país.
En nuestra búsqueda por la supremacía económica
global, Los Estados Unidos se han convertido en una nación astillada, de gente
desconectada. La economía Americana
puede ser la envidia del resto del mundo, pero pocos escogerían la cultura
social Americana, sin fuertes incentivos económicos para hacerlo. Nosotros
vivimos en una sociedad crecientemente enferma. La salud de una sociedad se refleja en la calidad de las relaciones
entre su gente.- entre las familias, las comunidades y la sociedad en
general. Y, durante la ultima mitad del
siglo veinte, la sociedad Americana ha llegado a ser crecientemente
desconectada, nuestras relaciones han llegado a ser crecientemente insanas y
disfuncionales, y hay creciente evidencia de que nosotros vivimos en una
sociedad insostenible.
Hoy, nosotros los americanos tratamos uno con
otro solo indirectamente- mediante los mercados, a través de agentes, o
mediante abogados y cortes. Nuestras
relaciones son definidas por transacciones, contratos, y leyes en vez de
intereses en común, lealtad, y confianza.
Nosotros estamos comprometidos a la competencia, no a la cooperación en
los mercados. Nuestros desacuerdos nos llevan a disputas y amenazas. Nosotros
tomamos posiciones adversas en las cortes en nuestra búsqueda de la verdad. Y,
nosotros resolvemos nuestros desacuerdos internacionales mediante “pequeñas
guerras”. Verdaderas relaciones personales, basadas en la confianza, respeto, y
cuidado son tachadas como ingenuas o idealistas. Nosotros parecemos ser una
nación que ha perdido todo sentido de conexión personal.
En el libro, Boleando Solo (Bowling
Alone), Robert Putnam provee datos y mas datos verificando que los
americanos han llegado a ser crecientemente mas desconectados en los últimos 50
años-por ejemplo menos votan en las
elecciones, pertenecen a organizaciones, participan en actividades sociales, o
se visitan unos a otros a las casas. La mayoría de esas medidas de conexión
social han caído entre 30-50 % desde los últimos años de la década de los 50.
Putnam dice que nosotros nos mantenemos interesados y espectadores críticos de
la escena publica, pero no jugamos.
Nosotros nos mantenemos afiliados a varias asociaciones cívicas, pero no
asistimos. Nosotros atendemos reuniones publicas con menos frecuencia, y cuando
lo hacemos, nos sentimos disolucionados al darnos cuenta que pocos de nuestros
vecinos asistieron. Nosotros somos menos generosos con nuestro tiempo y dinero,
nosotros somos menos inclinados a darle a los extraños el beneficio de la duda,
y ellos nos devuelven el favor. Desde 1970, el número de abogados por persona
en los Estados Unidos se han duplicado.
Nosotros ahora gastamos 40 % más en policías y guardas de seguridad, y
150 % mas por abogados y jueces de lo que podríamos esperar basados en el
crecimiento de la población y la economía desde 1970. En tanto los Americanos
llegamos a estar mas desconectados, hemos llegado a ser mas conflictivos, menos
sociedad civil.
El termino “enfermedad social” es una analogía
mas que conveniente en este caso. Putnam señala que el nivel de depresión
mental entre las dos ultimas generaciones en EE.UU. se ha incrementado
fuertemente (10 veces)-siendo estas las generaciones mas desconectadas socialmente.
Podría ser tentador atribuir este incremento a una mayor disposición de
aceptar la depresión; sin embargo, entre
1950 y 1995, el índice de suicidios entre los adolescentes Americanos aumento
hasta más que “cuadruplicarse” y entre los adultos jóvenes casi se
“triplico”. El suicidio y la depresión
clínica, afortunadamente, no es tan común entre la población en general. Sin embargo, los incidentes de
“intranquilidad”– dolores de cabeza, indigestión, insomnio-son mucho mas
comunes, y muestran tendencias hacia las mas serias enfermedades mentales. Encuestas entre los años 70 y 90 indican que
aquellos de cada generación sufren de más altos niveles de “intranquilidad”, y
en promedio, son menos felices que aquellos de generaciones anteriores. En
tanto cada generación ha llegado a estar mas desconectada, la nación como un
todo ha llegado a estar de forma creciente mentalmente enferma y físicamente
miserable.
No es una coincidencia de que la gente ha
llegado a estar desconectada del uno con el otro, así como con la tierra,
durante las últimas décadas de la última fase de la industrialización. La
desconexión no intencional, pero consecuencia inevitable del planteamiento industrial hacia el desarrollo económico. Los
principios fundamentales de la industrialización son la especialización de
funciones, la estandarización de procesos, y la consolidación del control.
Cuando los trabajadores se especializan en hacer pocas cosas., cada persona
puede llegar a ser mas eficiente en las tareas que realiza, y al trabajar con
otros, puede producir más con menos trabajo total que haciéndolo separado. Con la estandarización de procesos y
productos en cada fase de la producción, ambos los trabajadores y los productos
llegan a ser intercambiables, facilitando grandemente la coordinación de
funciones especializadas y separadas. Finalmente, la especialización y la
estandarización simplifican el proceso de producción, facilitando la
mecanización y rutinizacion, haciendo posible centralizar la administración de
funciones y consolidar un gran numero de trabajadores y funciones en grandes
operaciones de negocios. Los economistas llaman el incremento en eficiencia
resultante “economías de escala”. Los principios de la industrialización son
los mismos en las fábricas de automóviles, procesadores de vegetales en gran
escala, supermercados, o la gran producción animal en confinamiento. Las ganancias en eficiencia de la
industrialización se logran realizando funciones especializadas, mediante medios
estandarizados, bajo la administración centralizada. Nuestra creciente desconexión social no es
una coincidencia, sino una consecuencia directa de la industrialización
Americana.
En ninguna otra parte de América es tan
evidente nuestra desconexión social y económica que en el sistema alimentario y
en la agricultura. La mayoría de los consumidores, especialmente los
consumidores jóvenes, no tienen sentido de donde realmente sus alimentos
provienen y quien los produce. Aun aquellos que saben que los agricultores
producen cultivos y ganado, y que otros procesan, empacan y transportan estos
productos a los supermercados y restaurantes, todavía tienen poco sentido de
que realmente esta envuelto en este proceso.
No debemos sorprendernos de que los consumidores no tengan un verdadero
entendimiento de los alimentos, porque ellos no tiene sentido de conexión con
la tierra o con los agricultores que cuidan la tierra para proporcionar sus
alimentos.
Antes de la industrialización, cuando los
Estados Unidos era una nación agraria, la gente
producía sus propios alimentos o ellos los intercambiaban o compraban de
alguien que los había producido. La relación entre consumidores y productores
era directa y personal. Cuando la
economía llego a ser mas especializada, comerciantes tales como carniceros, panaderos,
fabricantes de cerveza, compraban de los productores y vendían a los
consumidores, y la conexión agricultor/consumidor fue removida un paso. Después
vinieron las tiendas, que compraban del carnicero, panadero, y fábricas de
cerveza, y entonces, los consumidores fueron removidos al menos dos pasos de la
finca.
En tanto el sistema alimentario se movió mas
adelante de las fases iniciales de la industrialización, el control del sistema
empezó a consolidarse en las manos de pocas y grandes corporaciones de
alimentos. Las nuevas tecnologías industriales y modelos organizacionales
requerían crecientes inversiones de capital.
Primero, los empresarios independientes fueron desplazados por
corporaciones familiares, pero eventualmente pocas familias pudieron acumular
suficiente capital para competir. Cuando
el poder del Mercado y el poder político reemplazaron la eficiencia económica
como motivación primaria para la consolidación del control, solamente las
corporaciones públicas gigantes fueron capaces de competir.
En la agricultura, las fincas de familias
independientes fueron reemplazadas por corporaciones familiares, las cuales han
sido reemplazadas ahora por corporaciones que controlan los contratos de
producción-agricultura industrial. En la
venta al por menor de alimentos, la pulpería esquinera de “mama o papa” fue
desplazada por “cadenas regionales o nacionales” de grandes supermercados, los
cuales ahora también están siendo desplazadas por cadenas globales e incluso
mas grandes supercentros minoristas. Los
restaurantes operados independientemente
fueron desplazados por franquicias de restaurantes y por las cadenas de
restaurantes de comidas rápidas. Los procesadores y mayoristas independientes
de alimentos fueron desplazados por firmas
gigantes de proceso y distribución, las cuales han sido absorbidas por cinco o
seis aun más grandes cadenas globales de alimentos “clusters”. En la medida que las cuatro o cinco cadenas
minoristas globales de alimentos dominantes se enlazan con las cadenas globales de alimentos
“Clusters”, ellos eventualmente tendrán el control sobre todas las fases del
sistema global de alimentos “desde la “finca hasta el plato”, incluyendo la
producción agrícola.[3]
¿Que importa si la gente no entiende de donde
viene su alimento, si ellos piensan que son fabricados en vez de ser
producidos? La gente no entiende de donde vienen sus automóviles, su ropa, sus
casas, sus películas, y la mayoría de las otras cosas, y ninguno parece estar
quejándose por su carencia de conocimiento sobre tales cosas. Sin embargo, toda
las desconexiones entre la gente importa, aun cuando nadie se queja. Las
semillas de la discordia son sembradas por la brecha de conocimiento y
apreciación que existe entre la gente. El conflicto, la frustración, la
depresión, el malestar y muchas otras miserias en la vida son síntomas de
nuestra falta de entendimiento y aprecio del uno para con el otro. La gente
puede no haber asociado los síntomas con la causa, pero la causa aun importa.
Y, importa aun más que nosotros los consumidores entendamos nuestras conexiones
con los agricultores.
Muchos agricultores tienen un gran sentimiento
de frustración porque la gente no entiende como la vida en general esta
conectada a la vida en el suelo y a la vida de la gente que cultiva la tierra.
Ellos sienten que son forzados a destruir la productividad natural del suelo,
degradar el ambiente natural, y a destruir el tejido social de sus comunidades,
porque ellos creen que por la única cosa que los consumidores de alimentos
están preocupados es por el precio.
Muchos agricultores sienten que ellos so forzados a valorar la línea
económica baja virtualmente sobre todo lo demás, sobre sus vecinos y
comunidades, y algunas veces aun sobre sus familias, porque ellos creen que la
única cosa por la que los consumidores se preocupan es “comida barata”. Los
agricultores quieren ser buenos vecinos y buenos administradores de la tierra,
pero las presiones de competencia que mueven al consumidor de la economía de
Mercado, no les permite a ellos serlo. En su lugar, la tierra, la calidad de la
vida rural, y en última instancia la habilidad
de la tierra de respaldar la vida humana será destruida, por la
desconexión de los americanos de sus tierras y de la gente que la cultiva.
Desafortunadamente, el único ligamen entre los
agricultores y los consumidores es un sistema alimentario desconectado,
disfuncional e insostenible. Como
ejemplo típico, Eric Schlosser, en su reciente libro (best seller), La
Nación de Comidas Rápidas, intenta valorar el costo social de nuestro
“amorío”con las comidas rápidas. Los
alimentos consumidos “fuera de casa” ahora se acerca a la mitad de todas las
compras de alimentos en los EE.UU. Y, los lugares de “comidas rápidas”, tales
como McDonalds, Kentucky Fried Chicken, Taco Bell, y Pizza Hut, controlan cerca
de la mitad de todos los alimentos consumidos fuera de casa. Schlosser señala
que “las comidas rápidas” han disparado la homogenización de nuestra
sociedad. Las comidas rápidas han
acelerado el deterioro de nuestro paisaje, han ensanchado el abismo entre
pobres y ricos, genero una epidemia de obesidad, y propulso el monstruo del
imperialismo cultural americano al extranjero. El documenta como las comidas
rápidas nos han engañado al escoger dietas casi deficientes en casi todo menos
en calorías, respaldando prácticas engañosas en cada aspecto, desde la
publicidad hasta la condimentación, y sistemas que degradan casi a todos y todo
lo que esta envuelto en el proceso.
La industria de comidas rápidas ha engañado a
los consumidores de bajos ingresos, junto con el afluente en pagar
ridículamente altos precios por carnes de baja calidad, papas, aceite vegetal,
y azúcar. Sin embargo los altos costos en dólar-y-centavos son solamente la
punta del iceberg. Los verdaderos costos de la comida rápida deben incluir los
costos de una pobre salud, la perdida de dignidad en el trabajo, paisajes
degradados, y el decaimiento moral y ético en materia de negocios, incluyendo
el comercio internacional y la inversión.
Con la rápida consolidación que esta tomando
lugar ahora entre las cadenas de supermercados, la historia sobre “las comidas
rápidas” indudablemente tiene relevancia para el sistema minorista de alimentos
como un todo. Los procesadores independientes de alimentos, los distribuidores,
y minoristas están bajo las mismas presiones que los agricultores
independientes. Ellos están peleando por
la sobre vivencia económica. Ellos no pueden permitirse estar muy preocupados
por el bienestar de sus empleados, sus proveedores, o sus clientes; ellos
tienen que preocuparse por si mismos. Si sus costos son muy altos debido a
generosos salaries o beneficios, ellos no pueden competir. Si ellos pagan mucho a los agricultores u
otros proveedores de materias primas, sus márgenes de ganancia desaparecerán.
Si ellos no toman ventaja de las debilidades humanas de sus clientes, su
competencia lo hará. Si un negocio o planta de proceso no es rentable en una
comunidad, ellos tienen que moverla a otra, a pesar del impacto en la
comunidad. El mercado independiente de
alimentos, como el agricultor independiente, esta en la lucha por la sobre
vivencia económica.
Las consecuencias negativas de la
industrialización corporativa ciertamente no esta limitadas al sistema
alimentario. El mismo tipo de
desconexión social esta ocurriendo en toda la sociedad-crecientemente la gente
se relaciona uno con otro a través del Mercado, en lugar de cara a cara. La
Confianza, el compromiso, la lealtad, ha sido reemplazada por las garantías,
los contratos, y las regulaciones. Y cuando las disputas concernientes a
transacciones del Mercado aparecen, ellas son resueltas en las cortes. Las
reservas personales de la buena voluntad, de donde la conciliación y el
consenso pueden ser extraídos, han sido agotadas. Nuestra desconexión nacional
no es mera “coincidencia con “la industrialización; en su lugar, ella es una
“consecuencia directa” de la industrialización. Igualmente significante,
nosotros no llegaremos a estar reconectados como gente, hasta que nos movamos
mas allá de la industrialización, hacia
una era fundamentalmente nueva y diferente del progreso humano.
Dichosamente, una nueva cultura Americana esta
siendo creada para reemplazar la corriente cultura industrial del materialismo
económico. En su Nuevo libro, Los
Creativos Culturales. Paul Ray y Sherry Anderson proveen abundante
evidencia de que alrededor de 50 millones de americanos están ahora liderando
el camino para crear una nueva cultura Americana. El autor identifica tres distintos grupos en
la sociedad Americana, basado en unas 1000.000 respuestas a encuestas
concernientes a valores básicos y estilos de vida de diferentes grupos y personas.
El grupo de los “creativos culturales” esta creciendo rápidamente, y aun
cuando todavía es una minoría, ya constituye un cuarto de la población
americana adulta. El grupo dominante, los “modernos”, conforman cerca de la
mitad de la sociedad Americana. Sin
embargo, solamente la mitad de este grupo esta firmemente comprometido con los
principios materialistas de su interés económico individual. Cerca de un cuarto de esos del grupo de los
“modernos” están muy ocupados tratando de salir adelante, como para pensar en
qué ellos creen. Aquellos en el restante cuarto realmente se sienten alienados
por la sociedad, ella no funciona para ellos, pero ellos se dejan llevar porque
no ven una alternativa viable. El ultimo
grupo, los “tradicionales”, constituyen cerca de un cuarto de la población
adulta. El autor describe los tradicionalistas como aquellos que están
queriendo que el mundo sea “como él usualmente fue pero que nunca fue”. Su foco
consiste en restaurar la cultura en una visión idealizada de tiempos
anteriores.
Los “modernos del centro”, aun cuando su numero
no es mayor que los “creativos culturales” tienden a definir la sociedad
Americana porque ellos están desproporcionalmente en posiciones de poder
económico y político. Los valores de los “modernos” se reflejan en nuestra
aparente obsesión nacional con el éxito material-hacer dinero, salir adelante,
lucir bien, y vivir un influyente estilo de vida. Los “modernos” se preocupan
por la familia, la comunidad, y tienen algunas preocupaciones por el medio
ambiente, pero ellos se preocupan más por su éxito individual. Los
“tradicionalistas” tienen fuertes creencias religiosas y mantienen valores
familiares tradicionales, pero ellos están menos preocupados por el medio
ambiente que cualquiera de los otros grupos.
Los “creativos culturales” se distinguen de los
otros dos grupos por sus fuertes creencias en el valor de las relaciones personales, entre las
familias, las comunidades, y la sociedad como un todo y por su preocupación por
la integridad y la sostenibilidad del ambiente natural. Ellos se encuentran
asociados a varios movimientos sociales, incluyendo justicia social, protección
ambiental, derechos civiles, derechos de género, y desarrollo sostenible. Ellos
son menos materialistas que cualquiera de los otros grupos, y tienden a ser más
espirituales, en el sentido de conexión personal con algo más allá de si
mismos.
Los valores y estilos de vida de los “creativos
culturales” son completamente consistentes con los principios de “desarrollo
sostenible”y la “agricultura sostenible”. Ellos creen que la calidad de vida
resulta de llenar las necesidades con equidad en el presente, dejando igual o
mejores oportunidades para el futuro. El movimiento de desarrollo sostenible
surgió del creciente entendimiento de que el desarrollo económico por si solo,
no mejora la calidad de vida como un todo, pero más bien, frecuentemente lleva
a su degradación. Para ser sostenible en el tiempo, las actividades de
desarrollo deben de ser ecológicamente sanas, económicamente viables, y
socialmente responsables. Pero igualmente importante, el balance y la armonía
entre lo ecológico, económico y social resulta en una mejor calidad de vida.
Esta nueva cultura emergente esta basada en el
entendimiento de que el “estándar de vida” es solo una dimensión de la “calidad
de vida”. Los que están creando esta nueva cultura, están buscando un concepto
mas amplio del interés propio, que el reducido interés propio “individual” de
la economía contemporánea. Un creciente numero de gente están empezando a
reconocer que nosotros tenemos un mas amplio, “interpersonal” interés propio,
el cual es compartido con otra gente y más alto, intereses propios “culturales”, los cuales dan propósito y
significado a nuestras vidas- adicionalmente a nuestros propios intereses-
reducidos y individuales. Estas dimensiones personales, sociales, y
espirituales de nuestras vidas, son diferentes capas de nuestro “ser”. Así que,
nuestro ser económico, es inseparable de nuestro ser social y cultural. La
nueva cultura Americana refleja un entendimiento de que nuestro interés propio
depende de la armonía y balance entre estas tres capas del ser.
Este interés propio ampliado, no es algún
concepto radical de “nueva edad”. En los inicios de los años 1800, Alex De
Tocqueville escribió en su libro clásico, Democracia en América, Los Americanos creen fuertemente que “los
hombres deberían sacrificarse a si mismos por sus compañeros de la
creación…tales sacrificios son tan necesarios para él que se los impone sobre
si mismo como para él que el sacrificio es hecho” Tocqueville llamo esta creencia, “interés
propio correctamente entendido,” al reconocer el hecho que la gente se
beneficia de cumplir su propio rol en la sociedad en formas que nunca pueden
ser ligados a un interés propio e individual definido como reducido. El creía
que tal cultura fue necesaria para doblegar nuestra avaricia y sostener la
democracia Americana. Dichosamente, EE.UU. parece estar retornado, aunque
lentamente, a sus raíces culturales.
Dichosamente, la categoría de los “creativos
culturales” incluye miles de agricultores americanos. Estos agricultores “creativos culturales” se
autodenominan orgánicos, biodinámicos, alternativos, olisticos, naturalistas,
ecologistas, prácticos, o simplemente agricultores. Sin embargo, estas nuevas
formas de producción encajan perfectamente bajo el “concepto paraguas” de
agricultura sostenible. El movimiento de agricultura sostenible es una pequeña
parte, pero critica, de un movimiento mucho mayor que promueve el desarrollo
sostenible. Una reciente publicación del
Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) Programa de Agricultura
Sostenible Investigación y Educación, señala 50 de esos agricultores en
diferentes partes de los EE.UU.[4] Hay miles mas, cada uno con una historia
única y diferente, pero compartiendo una visón en común, un futuro mas brillante y sostenible para la
agricultura.
Estos nuevos agricultores enfrentan muchas
frustraciones y problemas junto a las alegrías del éxito. Crear una nueva cultura no es fácil– en las
fincas o en cualquier otro lugar. Estos agricultores están tratando de aprender
como hacer lo que nadie todavía sabe como hacer, y ellos esta haciendo esto con
poca ayuda y casi de nadie, más que entre ellos mismos. Ellos están en la nueva frontera, y la vida
en cualquier nueva frontera es típicamente muy difícil. Pero más y más
agricultores de estos están encontrando el camino al éxito.
En general, los
agricultores sostenibles tienen éxito focalizandose en las debilidades del
sistema industrial alimentario y de producción. En lugar de especializarse,
ellos diversifican. En lugar de
estandarizar, ellos individualizan. Y en lugar de consolidar, ellos forman
relaciones interdependientes. Ellos reconocen las ganancias económicas a partir
de niveles apropiados de especialización, estandarización, y consolidación,
pero sin sacrificar los beneficios sociales, ecológicos, y económicos de las
relaciones positivas entre diversos elementos de sistemas únicos e
interdependientes. Ellos no compiten con la agricultura industrial, ellos hacen
algo diferente. Ellos se focalizan en hacer las cosas que los sistemas
industriales son intrínsicamente incapaces de hacer bien.
Ellos están redescubriendo las raíces
fundamentales de la agricultura; ellos se están reconectando con la tierra y
uno al otro, y en el proceso, están redefiniendo la agricultura. No hay guías o
recetas para la agricultura sostenible. Cada operación agrícola sostenible es
única. Para producir sosteniblemente, los
sistemas agrícolas deben ajustarse a los recursos ecológicos, físicos, e
intelectuales del agricultor y la finca individualmente. Sin embargo, algunas
características sobresalientes de las operaciones sostenibles exitosas están
empezando a emerger de las experiencias diversas de esto nuevos agricultores.
Primero, estos agricultores se ven a si mismos
como administradores de la tierra. Ellos tienen un profundo sentido personal de
conexión con su tierra. Ellos trabajan
con la naturaleza en lugar de intentar controlar o dominar la naturaleza. Sus fincas son únicas porque ellos ajustan su
producción a su tierra y su clima en lugar de tratar de forzar la naturaleza
para que se ajuste a la forma que ellos podrían preferir producir. Sus
operaciones agrícolas tienden a ser más diversificadas que las fincas
convencionales- porque la naturaleza es diversa. La diversidad puede significar variedad de
cultivos y animales, rotación de cultivos y cultivos de cobertura, o ganadería
en sistemas de pastoreo, dependiendo del tipo de finca. Al manejar la
diversidad, estos nuevos agricultores son capaces de reducir su dependencia en
pesticidas, fertilizantes, y otros insumos comerciales que reducen las
ganancias de la finca y amenazan el ambiente. Estas fincas están siendo
económicamente viables así como ecológicamente
armoniosas, reconectando el agricultor con la tierra.
Segundo, estos nuevos agricultores construyen
relaciones. La mayoría mercadea a través de mercados de agricultores, grupos de
agricultores respaldados por la comunidad (CSA’s), o otras formas de mercadeo
directo-ellos establecen relaciones personales con sus clientes. Ellos
entienden que como consumidores cada uno de nosotros valora diferente las
cosas, porque nosotros tenemos necesidades diferentes, diferentes gustos y
preferencias. Ellos producen las cosas que sus consumidores valoran, pero que
no pueden encontrar en los supermercados y en las franquicias de comidas
rápidas. Ellos mercadean hacia la gente que se preocupa de donde vienen sus
alimentos y como son producidos-localmente, orgánicos, naturales, humanamente producidos,
libres de antibióticos y hormonas, etc.-y, ellos reciben precios especiales por
producir alimentos que sus cliente valoran. Pero, ellos no están tratando de
sacar ventaja de sus clientes para hacer ganancias rápidas, ellos están
tratando de crear relaciones duraderas. Sus fincas están siendo rentables,
ecológicamente armoniosas y socialmente responsables al reconectarse con sus
clientes.
Estos nuevos
agricultores retan el estereotipo de los agricultores de ser feroces
competidores individuales-ellos cooperan uno con otro. Ellos comparten libremente información y
motivación. Ellos forman asociaciones y
cooperativas para comprar equipos, para procesar y mercadear sus productos,
para hacer las cosas que ellos no pueden hacer muy bien solos. Ellos no están tratando de empujarse uno al
otro fuera del negocio, ellos están tratando de ayudarse uno al otro a tener
éxito. Ellos se niegan a explotarse uno al otro por una ganancia de corto
plazo, ellos están tratando de construir relaciones de largo plazo. Ellos
sienten una conexión personal uno con el otro. Ellos compran localmente y
mercadean localmente. Ellos juntan la gente en relaciones positivas y
productivas que contribuyen a su bienestar económico, ecológico y Social.
Finalmente, para estos nuevos
agricultores, la agricultura es tanto una forma de vida como una forma de
ganarse la vida. Ellos son agricultores de “calidad de vida” – y su calidad de
vida depende de la calidad de otras relaciones. Para ellos, la finca es un buen
lugar para vivir– un ambiente saludable, un buen lugar para crecer la familia,
y una buena forma de ser parte de una comunidad. Muchas de estas fincas crean ventajas
económicas dignas de ser valoradas en decenas de miles de dólares, adicionalmente
a cualquier ingreso neto reportado. Sus operaciones agrícolas reflejan las
cosas que a ellos les gustan hacer, las cosas en que ellos creen, las cosas por
las que ellos tienen pasión, además de las cosas que les producen ganancias.
Ellos están conectados espiritualmente mediante un sentido de propósito y
significado por sus vidas. Sin embargo, para muchos, sus productos son mejores
y sus costos son menores, porque por seguir sus pasiones ellos terminan
haciendo lo que ellos hacen mejor. La mayoría de los nuevos agricultores son
capaces de lograr un ingreso decente, pero más importante aun, ellos tienen
mayor calidad de vida porque ellos están viviendo la vida que ellos aman.
Los procesadores, distribuidores y mercaderes
independientes enfrentan los mismos retos, y consecuentemente, tienen el mismo
tipo de oportunidades que los agricultores independientes. Los mercaderes independientes de alimentos no pueden esperar
competir con las cadenas gigantes y globales de alimentos “clusters” y son muy
pequeños para formar sus propias alianzas estratégicas para competir en la
arena global. Si va haber futuro para los procesadores, distribuidores y
mercaderes independientes, este será fuera de las cadenas globales de
alimentos. Ellos deben unirse con los agricultores de producción sostenible para
crear un Nuevo sistema sostenible de alimentos
para América.
Como los nuevos agricultores americanos, los
minoristas y restaurantes americanos deben mercadear en los nichos– llenando
las necesidades de los consumidores que no han sido llenas hoy por el sistema
de producción y distribución masiva e industrial de alimentos. Muchos
consumidores hoy no confían en el actual sistema alimentario. Ellos tienen
dudas sobre la seguridad y la nutrición de los alimentos, y están insatisfechos
con el sabor y gusto de muchos productos industriales. Ellos pagarían precios
especiales por alimentos sanos, nutritivos y que realmente sean sabrosos.
Muchos consumidores están preocupados sobre el lugar de origen de sus alimentos
y como ellos son producidos. Ellos pagaran precios especiales por alimentos
orgánicos, y por carnes de animales manejados humanamente, sin químicos,
hormonas o antibióticos. El sistema alimentario de producción y distribución
masiva no puede llenar las necesidades únicas de consumidores únicos-al menos
no tan eficientemente como puede hacerlo el pequeño negocio de alimentos, poseído y manejado
individualmente.
Los escépticos claman que los mercados de
nichos son intrínsicamente pequeños y limitados en importancia. En realidad,
todos los mercados de consumidores son mercados de nichos, porque todos
nosotros tenemos de alguna manera gustos y preferencias diferentes. Los
comerciantes de mercados masivos intentan impactar en centro de la distribución
de las preferencias, donde los gustos y las preferencias son similares, pero
nunca idénticas. En la medida que mas consumidores llegan a estar desencantados
o insatisfechos con los alimentos industriales de producción masiva, las
oportunidades para llenar esos diversos
gustos individuales y preferencias se aumentan. Todos los mercados de
consumidores son mercados de nichos. La única pregunta es que tan reducidos
económicamente pueden ser los segmentos del mercado para llenar gustos y
preferencias.
Los retos actuales para los procesadores,
distribuidores y minorista independientes son reales, pero sus oportunidades
son ilimitadas. La mayoría de los consumidores simplemente no están concientes
que media docena de corporaciones multinacionales están rápidamente ganando el
control del abastecimiento global de alimentos. Millones de consumidores
estarían deseosos de pagar los costos de un sistema alimentario poseído y
manejado independientemente, si ellos se percataran de las consecuencias de no
hacerlo. Clamores de que los costos serán muy altos son simplemente falsos. La
producción capta un centavo de cada diez centavos que los consumidores en
promedio dedican a los alimentos por cada dólar de ingreso que tienen. Muchos
costos de mercadeo-tales como publicidad, empaque, y transporte- serán
fuertemente reducidos, sino eliminados, al moverse hacia un sistema local
comunitario de alimentos.
El reporte de Hartman-una muy buena encuesta
representativa de los hogares de EE.UU.- trata de establecer como los
consumidores actúan a la luz de sus actitudes ambientales. El informe
identifico dos grupos, los “verdaderos naturales” y la “nueva corriente verde”,
los cuales ya constituyen cerca del 28 % de la población, como los mercados
primarios para los alimentos producidos sosteniblemente. Los grupos son muy
similares en actitudes y magnitud a los “creativos culturales” de Ray y
Anderson. Apoyados con los hechos
ecológicos, sociales, y económicos del sistema alimentario de hoy, y una
oportunidad de escoger una alternativa sostenible, un grupo aun mayor de
consumidores estarán deseosos de pagar los costos económicos de un verdadero
sistema alimentario sostenible.
La industrialización de América ha resultado en
una sociedad crecientemente desconectada, disfuncional, e infeliz. En ninguna otra parte están las consecuencias
negativas de nuestra desconexión más claras y convincentes que en nuestros
sistemas alimentario y agrícola. Sin
embargo, la sociedad Americana esta cambiando– una nueva cultura Americana esta
emergiendo de las crecientes preocupaciones por las consecuencias ecológicas y
sociales de nuestra sociedad materialista.
Ahora es el tiempo de crear el Nuevo sistema
alimentario americano – una red de sistemas comunitarios de alimentos,
enlazando agricultores independientes locales con procesadores y minoristas
locales, para proveer alimentos a los consumidores que están dispuestos a pagar
por calidad e integridad. Es el tiempo
de crear una cadena alimentaria sostenible y alternativa – una que sea
ecológicamente sana, económicamente viable, y socialmente responsable. Este Nuevo sistema alimentario ayudara a
reconectar la gente con la tierra y uno con el otro, consecuentemente, va a
contribuir a un concepto mas amplio de calidad de vida. Con la creación de este
nuevo y mejor sistema alimentario, nosotros vamos ayudar a orientar el camino
hacia un futuro mas brillante y sostenible para América y para el resto del
mundo. Esta misión va a tomar tiempo y esfuerzo para estar completa, pero ahora
es el tiempo de empezar.
REFERENCES:
De Tocqueville, Alex. Reprinted in 2000. Democracy in America, Bantam Books, New York.
Gladwell, Malcolm. 2000. The Tipping Point. Little, Brown and Company, Boston, New York, and London.
Kummer, Corby. 2002. The Pleasures of Slow Food. Chronicle Books, San Francisco.
Putnam, Robert. 2000. Bowling Alone. Simon and Schuster, New York, London, Toronto, Sydney, and Singapore.
Ray, Paul and Sherry Anderson. 2000. The Cultural Creatives. Three Rivers Press, New York.
Schlosser, Eric. 2001. Fast Food Nation. Houghton Mifflin Company, Boston and New York.
[1]
Prepared for presentation at the Ohio Ecological
Food and Farming Association 23rd Annual Conference,
[2] John Ikerd is Professor Emeritus,
[3] For summaries of global food
consolidation studies, see articles by Mary Hendrickson and William Heffernan,
in Small Farm Today Magazine, April 1999 and July 2001, also available on the
Internet at http://nfu.org/images/heffernan.pdf
and http://nfu.org/images/heffernan_1999.pdf
[4] “The New American Farmer – Profiles in Agricultural
Innovation,” the SARE Program, USDA,